Saltar al contenido

Qué mirar antes de contratar una agencia de diseño

Elegir agencia es una decisión que se paga muchas veces: en el precio del proyecto, en el tiempo que toma corregir lo que quedó mal hecho, y en la oportunidad perdida mientras el sitio o la marca no estuvieron listos. Estas son las tres cosas que realmente separan un buen proyecto de uno que termina en reclamos.

El portafolio dice más que la propuesta comercial

Cualquier agencia puede armar una propuesta comercial convincente. Lo que no puede improvisar es un historial de proyectos reales, en producción, para negocios parecidos al tuyo. Pide ver el trabajo terminado —no solo el mockup— y pregunta directamente por resultados: ¿ese sitio realmente vende más?, ¿esa marca se sostuvo en el tiempo o quedó abandonada al año siguiente?

Presta atención también a la diversidad del portafolio. Una agencia que solo muestra un estilo visual, sin importar el rubro del cliente, probablemente te va a vestir con su estética en lugar de construir la tuya.

El proceso: cómo trabajan, no solo qué entregan

Pregunta cómo se ve una semana normal de trabajo con ellos. ¿Hay hitos claros y revisiones intermedias, o el proyecto desaparece hasta la entrega final? ¿Quién es tu punto de contacto y con qué frecuencia vas a tener noticias? Un proceso ordenado —con etapas de descubrimiento, diseño, desarrollo y revisión bien definidas— es lo que evita las sorpresas de último minuto y los plazos que se estiran indefinidamente.

El soporte post-lanzamiento

El lanzamiento no es el final del proyecto, es el comienzo de la operación real. Pregunta explícitamente: ¿qué pasa si algo falla la semana después de publicar?, ¿hay un período de garantía?, ¿cómo se cotizan los cambios y mejoras futuras? Una agencia seria tiene una respuesta clara para esto antes de que se la preguntes; una que improvisa la respuesta, probablemente improvisa también el soporte.

Señales de alerta

  • Precios muy por debajo del mercado sin una razón clara (normalmente significa menos horas reales de trabajo, no más eficiencia).
  • No pueden mostrar clientes reales a los que puedas contactar como referencia.
  • Evitan hablar de plazos y proceso, y se enfocan solo en lo bonito del resultado final.
  • No mencionan qué pasa después del lanzamiento, como si el proyecto terminara ahí.
  • Prometen resultados de posicionamiento o ventas como si fueran garantizables, sin matices.

Al final, no estás contratando un logo o un sitio web: estás contratando un equipo con el que vas a trabajar de forma sostenida. Elige en base a eso.

¿Tu marca necesita un sistema de verdad?

Trabajamos naming, identidad visual y guías de marca para que cada pieza nueva se vea consistente.

Hablemos +
Volver a recursos